23 de enero de 2026
ENCUENTROS
El sindicalismo nacional unificó criterios en Mar del Plata y ratificó un plan de lucha contra la reforma laboral
Con una convocatoria de más de 500 delegados y protagonismo de la juventud gremial, el 20° Encuentro Nacional de Dirigentes Sindicales consolidó un frente crítico frente a las políticas del Ejecutivo y cerró filas en defensa de la negociación colectiva. La jornada, que contó con la participación del ministro provincial Carlos Bianco, hombre de máxima confianza del gobernador Axel Kicillof, apuntó a convocar a la unidad del campo popular en la construcción de un proyecto político alternativo.

Bajo la consigna "Defender el trabajo hoy para tener un futuro mañana", el Hotel Presidente Perón de Mar del Plata se convirtió en el escenario de un debate profundo sobre el rumbo económico y social de la Argentina. El encuentro, que reunió a referentes de diversos sectores de la producción y el servicio, funcionó como una caja de resonancia para el malestar del movimiento obrero frente a la reforma laboral planteada por el Gobierno nacional. El cónclave no solo sirvió para exhibir el músculo de las organizaciones tradicionales, sino que también marcó la integración de la juventud sindical, que tuvo a su cargo la redacción de las conclusiones finales.
La jornada de trabajo se estructuró a partir de dos paneles técnicos que brindaron el sustento analítico a la postura política del bloque sindical. El primero de ellos, moderado por Laura Sasprizza, abordó las implicancias de la reforma laboral con una perspectiva multidisciplinaria que incluyó las voces de la abogada Julieta Bonsignone, la empresaria Cecilia Peluso y Ayelén Tomasini, de la Comisión Nacional de Justicia y Paz. En este espacio se subrayó la necesidad de transitar hacia políticas laborales más humanas que prioricen la estabilidad y la dignidad del trabajador por encima de las lógicas puramente mercantiles. Posteriormente, el panel económico liderado por Martín Redrado analizó la caída sistemática del poder adquisitivo y el impacto del ajuste en el mercado interno, advirtiendo sobre los riesgos de una precarización laboral que no solo afecta los ingresos presentes, sino que hipoteca la posibilidad de planificación de vida de las nuevas generaciones.
El cariz político del encuentro se terminó de configurar con la presencia de funcionarios de peso institucional que llevaron el respaldo de sus respectivos distritos. Carlos Bianco, en representación del gobierno bonaerense, fue contundente al señalar que el estudio y el trabajo deben ser los pilares del desarrollo argentino, contraponiéndolos a la "timba financiera" que propone el modelo actual. Su intervención fue un llamado directo a la construcción de una alternativa política amplia que incluya al peronismo y a otros sectores del campo popular para revertir el actual proceso de desregulación. En una línea similar, Miguel Siciliano transmitió el acompañamiento del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, enfatizando que cualquier salida económica viable debe incluir necesariamente a los industriales y a los trabajadores, rechazando la idea de que el crecimiento empresarial deba cimentarse sobre la pérdida de derechos laborales.
El cierre del evento estuvo marcado por la lectura de un documento de fuerte tono reivindicativo que sintetiza las demandas urgentes del sector. Los dirigentes presentes manifestaron un rechazo absoluto a cualquier reforma de carácter regresivo que debilite la negociación colectiva o restrinja la organización gremial. Entre los puntos irrenunciables, el sindicalismo exigió paritarias libres que permitan cubrir la canasta básica, una recomposición inmediata de los haberes jubilatorios y una protección efectiva de la producción nacional frente a las amenazas de los acuerdos de libre comercio indiscriminados. El texto final advierte que el ajuste está teniendo un impacto devastador en las economías regionales y en las pequeñas empresas, lo que obliga al movimiento obrero a declarar un estado de alerta permanente.
De este modo, el encuentro en Mar del Plata dejó un mensaje de unidad y resistencia hacia la Casa Rosada. La confluencia de líderes de peso junto a la nueva camada de cuadros sindicales, refuerza el apoyo irrestricto a la Confederación General del Trabajo (CGT) en su disputa contra la reforma laboral. La resolución de los dirigentes fue clara: no habrá crecimiento sostenible si se pretende alterar las reglas del juego de manera tal que el trabajo deje de ser el eje ordenador de la paz social y la movilidad ascendente en la Argentina.