La Tecla Mar del Plata
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El margen ya es mínimo y el reloj corre sin pausa. Al 18 de enero de 2026, al Concejo Deliberante le quedan apenas poco más de tres semanas para que ingrese el anteproyecto que debe establecer el régimen de compensaciones urbanísticas, el mecanismo que fija los aportes de los grandes desarrolladores cuando acceden a excepciones al Código de Ordenamiento Territorial.
La fecha límite está definida y no admite interpretaciones: 10 de febrero de 2026. La prórroga por 180 días, aprobada con los votos del oficialismo y sus aliados, entró en su tramo final y deja al descubierto una cuenta regresiva que hasta ahora no muestra señales concretas de avance.
La discusión llega tarde y apretada. La ordenanza que obliga a fijar un régimen claro fue sancionada hace cuatro años, pero el anteproyecto sigue sin aparecer. Hoy, con el plazo prácticamente agotado, el debate ya no pasa por la complejidad técnica, sino por la voluntad política de avanzar o volver a patear el tema.
El contexto agrava la situación. Mientras las compensaciones urbanísticas siguen sin marco definitivo, el Régimen de Incentivos a la Construcción continúa vigente hasta septiembre de 2027, permitiendo que se otorguen beneficios y excepciones sin un esquema actualizado de contraprestaciones económicas para la ciudad.
Con menos de un mes por delante, cualquier dilación en el recinto reduce al mínimo la posibilidad de un debate profundo. Si el anteproyecto no ingresa en los próximos días, el escenario empieza a empujar hacia una salida conocida: otra prórroga o una definición de apuro, sin discusión de fondo.
La cuenta regresiva está en marcha y el margen político se achica. Esta vez, el Concejo ya no juega con meses: juega con días.