La Tecla Mar del Plata
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El Presupuesto 2026 volvió a esquivar el recinto del Concejo Deliberante y sumó una nueva prórroga a una saga que ya parece no tener fecha de cierre. El Ejecutivo municipal pidió extender otra vez el plazo y ahora promete llevar los números recién el 29 de enero, en lo que ya es la cuarta postergación desde que venció el límite legal.
El cronograma original, fijado por la Ley Orgánica de las Municipalidades, marcaba el 31 de octubre como fecha tope. Desde entonces, el expediente fue pasando de prórroga en prórroga: primero noviembre, luego diciembre y ahora enero, siempre con el mismo argumento de fondo y el mismo resultado: el presupuesto no aparece.
Con Guillermo Montenegro de licencia tras asumir como senador provincial, la responsabilidad quedó en manos del intendente interino Agustín Neme, que lejos de cambiar el rumbo optó por profundizar la estrategia de ganar tiempo. Este viernes, cuando debía ingresar el proyecto, el Ejecutivo volvió a elegir el camino administrativo más corto: pedir otra extensión.
En los pasillos municipales hablan de una ecuación difícil de cerrar. El objetivo oficial es evitar un presupuesto con déficit en un contexto económico adverso para los municipios. Pero el problema no es solo técnico. También es político. La Libertad Avanza, socio clave del oficialismo local, ya avisó que no acompañará un esquema con números en rojo ni con subas fuertes de tasas. Sin esos votos, el presupuesto queda empantanado antes de llegar al debate.
Mientras tanto, el secretario de Legal, Técnica y Hacienda, Mauro Martinelli, sigue afinando un proyecto que incluye a la administración central y a los entes descentralizados —EMSUR, EMVIAL, EMTURYyC y EMDER—, además de las ordenanzas fiscal e impositiva y la complementaria, donde se definen salarios, escalafones y bonificaciones del personal municipal.
La demora no se limita al Palacio Municipal. Obras Sanitarias también pidió tiempo y alineó su calendario con el del Ejecutivo: tampoco habrá presupuesto propio antes del 29 de enero.
En paralelo, el gobierno ya tomó una decisión de fondo: todo 2026 funcionará, por ahora, con el Presupuesto 2025 prorrogado. La medida quedó formalizada por decreto y amparada en la normativa provincial que habilita esa salida cuando no hay un nuevo presupuesto aprobado. La continuidad administrativa está garantizada, pero a costa de congelar la planificación y limitar cualquier política nueva.
Así, General Pueyrredon arranca el año con servicios funcionando, pero sin hoja de ruta clara. El presupuesto sigue siendo una promesa en borrador, el calendario legislativo se estira y la pregunta ya no es solo cuándo llegará el proyecto al Concejo, sino qué margen real tendrá para ser aprobado sin volver a chocar contra la misma pared.