Un relevamiento territorial realizado durante todo 2025 volvió a encender luces de alerta sobre la situación social en los barrios más alejados de General Pueyrredon. El estudio, impulsado desde la oposición kirchnerista en articulación con espacios comunitarios, expone un diagnóstico contundente: la vulnerabilidad social no solo persiste, sino que se profundiza en las zonas periféricas del distrito.
El informe fue elaborado a partir de datos recolectados de manera trimestral entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025 en 1.507 hogares de más de 30 barrios de Mar del Plata y Batán. El trabajo se apoyó en la participación activa de referentes barriales y de comedores, merenderos y espacios socio-comunitarios, con el objetivo de conocer en detalle las condiciones de vida de las familias que asisten cotidianamente a estos dispositivos.
El relevamiento muestra que la mayoría de los hogares está compuesta por familias con niños, niñas y adolescentes, con una fuerte presencia de mujeres a cargo de las tareas de cuidado y con trayectorias laborales atravesadas por la informalidad y la desocupación. En ese marco, el empleo aparece como uno de los factores más críticos.
Según los datos recogidos, seis de cada diez personas se encuentran desocupadas, mientras que buena parte de quienes trabajan lo hacen por cuenta propia y en condiciones precarias o de subsistencia. El acceso al empleo formal es mínimo, lo que impacta directamente en los ingresos, la estabilidad económica y el acceso a derechos básicos.
La situación sanitaria tampoco escapa al deterioro. El 78% de las personas relevadas no cuenta con ningún tipo de cobertura médica y depende exclusivamente del sistema público. Si bien una parte logró realizar controles médicos en los últimos años, existe un porcentaje significativo que no accede a atención de manera regular, lo que incrementa los riesgos en materia de prevención y continuidad de tratamientos.
El aspecto más alarmante del informe está vinculado a la alimentación. El 73% de las familias no logra completar cuatro comidas diarias, y el consumo de alimentos esenciales como carnes, frutas y verduras resulta insuficiente y discontinuo. Esta realidad se explica por la falta de empleo, los bajos ingresos y la creciente dependencia de la asistencia estatal para sostener la vida cotidiana.
En ese contexto, más de la mitad de los hogares percibe la Asignación Universal por Hijo (AUH) y una proporción significativa accede a la Tarjeta Alimentar. El relevamiento reconoce el rol central de estas políticas públicas, aunque advierte que resultan insuficientes frente al avance de la precarización laboral y el aumento sostenido del costo de vida.
El informe también da cuenta de otras problemáticas estructurales: en uno de cada cinco hogares vive al menos una persona con discapacidad, y se registra un número creciente de adultos mayores jubilados que requieren acompañamiento, atención en salud y apoyo económico. En muchos casos, la falta de acceso a trámites y programas específicos profundiza las desigualdades existentes.
“El relevamiento confirma algo que vemos todos los días en el territorio: la desigualdad se profundiza en los barrios más alejados de nuestra ciudad. Este tipo de trabajos son una herramienta clave para planificar políticas públicas que tengan anclaje en datos reales y no en discursos. Tenemos que trabajar para revertir estos indicadores y construir un estado municipal que llegue de verdad a cada barrio y a cada vecino”, afirmó García.
Las conclusiones del trabajo son claras: la combinación de desocupación, informalidad laboral, déficit alimentario y debilitamiento de las políticas públicas empuja a miles de familias a depender cada vez más de los espacios comunitarios. Frente a este escenario, desde la oposición advierten sobre la urgencia de que el Estado recupere un rol activo con políticas integrales que garanticen condiciones dignas de vida, empleo, salud y alimentación en todo el Partido de General Pueyrredon.