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Miércoles, 27 mayo 2026
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27 de mayo de 2026
REVISTA

La caída del puerto de Mar del Plata

Con el futuro del esquema de cuotas en plena discusión política, el puerto marplatense profundiza su incertidumbre. El estado de alerta ya no abarca solo al sector, sino a la ciudad entera.

La caída del puerto de Mar del Plata
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El puerto de Mar del Plata atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. La crisis ya no se explica por un único factor ni responde exclusivamente a los vaivenes históricos de la actividad pesquera. El aumento del combustible, la caída de la rentabilidad de la flota fresquera, la pérdida de competitividad logística, la incertidumbre en torno a las exportaciones y la discusión política abierta por el Gobierno nacional sobre el futuro del esquema de cuotas conforman un escenario que expone tensiones económicas, laborales y políticas que atraviesan a toda la ciudad.


La preocupación creció en las últimas semanas a partir de la posibilidad de que la administración de Javier Milei avance con modificaciones en el régimen pesquero que habiliten a los buques congeladores a capturar parte de la cuota de merluza actualmente asignada a los fresqueros. Detrás de esa discusión técnica aparece un debate mucho más profundo: el modelo de industria que quiere sostenerse en Mar del Plata.


Mientras los congeladores procesan gran parte de la producción a bordo, el sistema fresquero mantiene un entramado de plantas en tierra, fileteros, transportistas, estibadores y trabajadores vinculados al procesamiento industrial. Por eso, el temor en el sector no se limita a la actividad extractiva, sino al impacto que un eventual corrimiento de cuota podría generar sobre el empleo local.


La crisis encuentra además a la flota costera y fresquera atravesada por una ecuación económica cada vez más difícil de sostener. El gasoil se transformó en el principal punto de conflicto. Desde el sector advierten que el incremento acumulado del combustible desde fines de 2023 dejó a numerosos barcos sin margen de rentabilidad.


En los muelles ya se repite una imagen que hace meses comenzó a naturalizarse: embarcaciones amarradas, menor movimiento y armadores que reconocen dificultades para sostener las salidas de pesca. La situación expone además un problema estructural. El puerto de Mar del Plata continúa dependiendo casi exclusivamente de la pesca para sostener su nivel de actividad, mientras pierde peso como nodo logístico y comercial.


La frustrada licitación de la terminal de contenedores, que terminó sin oferentes a fines de 2025, dejó al descubierto las dificultades para atraer inversiones y recuperar conectividad marítima. A eso se suma la caída de cargas, el traslado de exportaciones hacia otros puertos y una operatoria cada vez más concentrada en el transporte terrestre. Paradójicamente, los indicadores productivos muestran que la actividad pesquera todavía conserva volumen.


El último Índice de Producción Industrial Pesquero del INDEC registró para marzo de 2026 un incremento interanual del 31,6%, impulsado principalmente por la pesca marítima y el grupo de peces. Sin embargo, en el sector advierten que esos números conviven con un deterioro creciente de la rentabilidad y con costos operativos que avanzan mucho más rápido que los precios de venta.


En ese contexto, el Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata intenta reposicionarse con medidas orientadas a sostener exportaciones y recuperar movimiento comercial. No obstante, la resolución refleja un diagnóstico compartido incluso dentro del propio organismo: Mar del Plata descarga pescado, pero gran parte de ese valor agregado termina saliendo por otras terminales portuarias.


La tensión económica también se trasladó al plano político. En la última sesión del Concejo Deliberante, prácticamente todo el arco político local —con excepción de La Libertad Avanza— expresó respaldo a la flota fresquera y cuestionó la posibilidad de modificar el esquema de cuotas. El posicionamiento dejó una postal poco habitual: sectores divergentes coincidiendo en la defensa de uno de los principales motores económicos de la ciudad. Lo que aparece en debate es qué puerto y qué perfil productivo tendrá Mar del Plata en los próximos años. Mientras el sector reclama medidas urgentes para sostener actividad y empleo, la política comienza a asumir que el conflicto dejó de ser un problema sectorial para convertirse en una discusión sobre el futuro económico de una de las principales ciudades turísticas y pesqueras del país.




 

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